Guía para comprar una casa de segunda mano

El mercado de las casas de segunda mano sigue liderando la recuperación del sector inmobiliario. A pesar de la estabilización de los precios, comprar una vivienda usada puede ser toda una aventura si no se tienen en cuenta algunos detalles.

Entre las ventajas más atractivas de las viviendas usadas es que suelen estar situadas en barrios consolidados. Si eres de los que prefiere vivir en un lugar céntrico, te darás cuenta que encontrar una promoción de obra nueva resulta casi imposible, y en el caso de existir, su precio de venta es muy alto. Para un presupuesto medio, la opción de la segunda mano es prácticamente la única viable.

Es por eso que te traemos una guía de puntos a tener en cuenta a la hora de comprar una vivienda de segunda mano.

Conocer tu presupuesto

El comprador debe tener claro de qué presupuesto dispone y calcular para conocer qué dinero tiene de los ahorros y cuánto necesita de préstamo hipotecario.

En una vivienda de segunda mano, las facilidades de pago se reducen, por lo que habitualmente solo podemos contar con los ahorros y el préstamo hipotecario. Es recomendable tener alrededor de un 30% ahorrado, dado que el préstamo hipotecario suele ser como máximo del 80% del valor de tasación del piso.

Igualmente, en las casas de segunda mano, debemos tener en cuenta posibles reformas y los gastos e impuestos relativos a la compraventa:

  • Tasación (si se solicita hipoteca).
  • Notaría (contrato de compraventa y escritura).
  • Registro de la propiedad.
  • Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP).
  • Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (IAJD).

Buscar y decidirse por la vivienda adecuada

A diferencia de las viviendas de obra nueva, la oferta de casas de segunda mano es inmensa, pudiendo encontrar apartamentos y chalets de las características que buscamos en prácticamente cualquier zona que busquemos.

Si ya tienes decidida el tipo y ubicación de tu futuro hogar y cuentas con un precio promedio, es hora de decidirse por la vivienda adecuada. Puedes acudir directamente a particulares, donde las negociaciones serán más directas y rápidas, si bien existe el problema de que no estarás asesorado por profesionales inmobiliarios que puedan resolver inconvenientes técnicos y problemas legales no deseados.

Visitar y comprobar la vivienda

La primera visita es fundamental de la casa que deseas, ya que en pocos minutos tendrás que inspeccionar la casa e imaginarte viviendo en ella.

En las casas de segunda mano, habrá que prestar especial atención al estado en el que se encuentra la misma.

¿En qué hay que fijarse?

  • Superficie útil y construida.
  • Distribución de las habitaciones.
  • Orientación y luz natural de la vivienda.
  • Ventilación de los baños y cocina.
  • Servicios adicionales como aire acondicionado.
  • Estado de la instalación eléctrica y grifería.
  • Disposición de los tabiques y puertas.
  • Certificado energético.
  • Estatutos y normas de la comunidad de propietarios.
  • Negocios cercanos.
  • Vecindario y accesos.
  • Ruidos y posibles molestias.
  • Zonas comunes.

Hacer una oferta por la vivienda

Luego que se decide por la vivienda adecuada, la hemos visitado y comprobado su estado y tenemos un precio estimado de venta, es hora de hacer una oferta en firme.

Pero antes de nada, debemos tener en cuenta algunos aspectos:

Lo primero es el precio, conocer qué incluye la oferta del vendedor: trastero, muebles, plaza de garaje, etc.

Acude al registro de la propiedad para conocer los datos inscritos relativos al inmueble, para evitar sorpresas de última hora al no ajustarse a la realidad (piscina no inscrita en el catastro, superficies que difieren de la realidad, entre otros).

Es un buen momento para comprobar la titularidad de la vivienda y las cargas que puedan pesar sobre la casa, solicitando una nota simple en el registro de la propiedad.

Si la primera visita no resolvió todas nuestras dudas podemos confirmar que se trata de nuestra futura casa antes de hacer una oferta.

Luego que se tiene todo claro, se puede hacer una oferta por la casa. En las viviendas de segunda mano es más sencillo negociar el precio, en función de cómo esté la vivienda y la mayor o menor oferta de la zona.

El proceso de compra de la vivienda

Ya con la oferta por la vivienda aceptada, firmaremos el contrato de arras. En este documento, que ya actúa como contrato, salvaguarda los derechos tanto del comprador como también del vendedor, dejando una señal en concepto de arras.

Luego firmaremos la escritura, donde vendedor y comprador declaran ante notario su voluntad de comprar y vender, así como las condiciones esenciales de la venta. En la escritura debe figurar la descripción de la vivienda, su estado de cargas, el precio pactado, la forma de pago, el impuesto aplicable, y el reparto de los gastos.

Posteriormente el comprador liquidará los gastos de tramitación e impuestos derivados de la compra. En las casas de segunda mano hay que pagar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP). Entre los gastos habituales, destacan los gastos de notaría y escritura de hipoteca, la inscripción en el Registro de la Propiedad o el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados por la constitución de hipoteca.

Por último, solo queda cambiar la titularidad de los suministros y contratar un seguro del hogar.

 

 

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